Cansada de buscar en otros los atisbos de lo mío,
lo más subjetivo.
Cómo me gustaría poder ver más allá, llegar a asombrarme
a pelearme conmigo
de ser necesario.
No repetir la mañana feliz
que sin que ocurra no es
o es lo mismo que una cerveza sin alcohol
o que tu piel sin olor
o una noche sin ráfagas
que conducen al infierno.
Encontrar en los otros al menos una confusión
un temple que resista dignamente
me devuelve los colores de esa imagen tan antigua
los tonos de una sensación familiar
simple y estática
frente al hueco del brillo actual.
Un río bravo
una ventana chorreando la tormenta
el barro de las calles no asfaltadas
efecto sopapa de los pasos
y la sensación de que nada avanza,
más bien se espesa
se agudiza
se solidifica
y ahí mismo, se hace carne.
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