sábado, 1 de octubre de 2011

Preguntas que desarman, allí donde el deseo de haberlas respondido sólo insiste en la grieta de mi incertidumbre.
Preguntas que aparecieron más tarde, pacientes, hacia el final de una lista innumerable de desafíos… porque me encanta ejercer la valentía, a veces dejo que ellas advengan sin previsión, desafiando lo que no puedo confrontar.
Desafíos que vivo como desvíos de una indagación que no da tregua, la amazona de la indagación, feroz pero tan bella, que me subyuga a sus caminos, sinuosos, llenos de piedras irregulares, de vientos hacia las diferentes direcciones de mi tiempo: hacia el pasado, trasfigurado cada vez, y hacia un futuro como exigencia, como paz o finalización de un proceso kármico que impera entre mis exigencias más profundas.
Pero, pese al deslumbramiento de la maravilla de la indagación, tan atractiva, todavía no logro comprender la continuidad de mis interpretaciones personales más básicas… un niño que juega con pequeños recipientes en la arena, va construyendo libremente en el terreno frágil, húmedo, pronto a partir con la marea nocturna.
Y en el escenario más decorado, encuentro el desgarro de quien no quiere estar allí, de quien se encuentra por primera vez en un lugar al que fue conducido de forma engañosa. ¡Qué falsía me habría embargado a tal excursión! ¿Acaso todo gran acto de valentía es precedido por un espejismo lo suficientemente engañador como para poder arrojarse a lo temerario?
El fuego del agua, preguntas como lanzas encendidas, en una noche tan negra como la espesura del propio bosque.

jueves, 17 de febrero de 2011

No puedo darte

Calor del sur
noches de vigilia encendida
ojos sólo hacia vos
ganas siempre
de todo

Siempre supiste
que yo era de otro palo
de otra intensidad
-lo confesaste, recordalo-
y yo no quise
que eso fuera demasiado evidente, entonces, bajé la cabeza con gesto de falsa modestia.

Yo quise que fueras vos
mucho lo quise
pero otras cosas me quisieron más
o yo las quise a ellas,
nunca es de a uno, vistes?

Yo siempre quiero ser princesa
y mi reino
sólo fantasía
necesita de una delicada eficacia del otro,
no sabría anticiparla, perdería el encanto. Sí, no tendría sentido.

Me compré botas
para desfilarte
pero no era lo tuyo, no?

Perdí el norte…

sábado, 1 de enero de 2011

La sortija

Una nueva Adela roza la sortija
pero ese día el carrusel no es el mismo
el sortijero le corre el brazo
cuando ella, confiada,
con cara de niña bella y buena
se decide a tomarlo.

Ella cree que la sortija es de ella
o quizás lo creía.

No, no adivinó
el olor de ese brazo
su vello espeso
su frágil manita se raspó con un juguete de otro niño.

Será el mismo,
nunca lo había visto a la cara
siempre su brazo,
el mismo?