domingo, 20 de diciembre de 2009

Tanta bronca

Aprieto los dientes y fijo la mirada en cualquier punto: espero a que se me pase, como cuando éramos chicos y, en pleno invierno, caía con las palmas directas al suelo... dolor, dolor y más dolor, sólo apretándolas parecía desaparecer. También una quemadura...
Siento que puedo generar tanta energía en mis momentos de bronca que mis eternos sueños de luchas y persecuciones (propias, a otros) a veces pueden mostrarme la energía ancestral que me alimenta cuando la ira se posa sobre mí.
Pero quizás la peculiaridad de mi bronca sea el llanto. Lloro sin parar, las lágrimas borbotean enfrentando todas mis resistencias. Me burlan. Y yo me ofendo con ellas y conmigo. Encima lloro.
La duración del enojo varía de épocas y situaciones, aunque ninguno de ellos deja de mostrar su marca, aunque más no sea el resabio de una intensidad, al fin de cuentas, mejor que haya intensidad y no más bien la nada.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Navidades en Baires

El niño se queda entre nosotros
y todo se inunda

la decepción de siempre
buenas nuevas
que cada vez duran menos
o falsas buenas y sólo nuevas?

Falsas nuevas en tiempos de navidad
qué grosería.

La rapsodia de un niño pobre
que ha matado a un hombre

Quizás, después de todo,
el ritual en esta ocasión consista
en quitar una figura del pesebre.

Veranos tropicales
donde los diablos pierden ponchos
que nunca recuperan.

Estaciones cálidas y lluviosas

mejor salir con el pelo mojado
y los pies descubiertos.

domingo, 22 de noviembre de 2009

hoy estoy acuática

está lloviendo desde hace dos días

alertas meteorológicos

se impregna la eficacia del agua

y me sienta bastante mal

.

sábado, 26 de septiembre de 2009

No me veas, no, no quiero. Después de tantas miradas, no quiero una más, de esta forma, así, tan lejos. Prefiero recordarte mirándome con ganas de cogerme o simplemente comprometido de otra forma. Esta mirada me parece sucia, lejana, la mirada de un extraño. Por momentos, pequeñas partículas invisibles cruzan la extensa onda que tus ojos liberan y que, ahora más frágil, se pierde en el cruce, cambiando de dirección y abriéndose a otras contemplaciones. Sí, ahora te comparto con el mundo, pero sigo recordando esos breves lapsos de tiempo en los que te dedicabas todo a mí.

viernes, 25 de septiembre de 2009

L. T. II

Cierra los ojos y aprieta un lápiz.

Pregunta por la dirección, por los metros y las horas que faltan para que algo no esperado se presente. Pregunta por la posibilidad de lo imposible y, mientras pregunta, admite lo milagroso.

Toma un sorbo de naranjada, absorbe un poco de cigarrillo, pierde su mirada por un instante que ni siquiera importa recordar.

Dice que le gusta sentir que la primavera tiene el carácter del augurio y que los buenos aromas traen otros mejores, de carne y fantasías táctiles. El devenir cuerpo del aroma…

Y quizás entonces los nuevos olores alejan los viejos, lo cual nunca es malo.

Volver a hundir la nariz sobre la carne, frotarse y hacer ese olor propio. Entonces, hay que cambiar de perfume. Y también nuevos cosméticos y accesorios acordes.

Pita su cigarrillo otra vez, casi consumido en el cenicero y mira el cuaderno que ha estado rozando y presionando con sus manos y un pequeño lápiz ya sin buena punta. Las manos sudadas y la naranjada aguada por el hielo derretido.

Las páginas están escritas en líneas que siempre se curvan hacia arriba. Diferentes colores de tintas y grafitos demarcan las secciones de un texto fragmentario que siempre encuentra acogida cuando algo duele, cuando algo no cierra. Quizás sea cierto que la exigencia del pensamiento aparece cuando la vida se nos torna más pesada y lenta, cuando el tiempo se resiste a discurrir ligeramente (siendo quizás por ello que los momentos de mayor regocijo son siempre vividos como tan breves).

Vuelve al diario. Esta vez copia una cita de “La práctica de la alegría ante la muerte”*:


Los rumores de lucha se pierden en la muerte como los ríos en el mar, como el brillo de las estrellas en la noche.

La potencia del combate se consuma en el silencio de toda acción.

Entro en la paz como en una oscuridad desconocida.

Caigo en esa oscuridad conocida.

Yo mismo me convierto en esa oscuridad conocida.

Ver en la oscuridad: nuevas horizonticidades, vaya dios a saber desde qué circuitos inescrutables para una lógica de la secuenciación desde una pura percepción atenta hacia cada vez menos chances de tener a mano una presentificación posible. Estas nuevas horizonticidades no son los viejos “horizontes de incognoscibilidad”. No quieren la deuda de toda esa categorización.

Es un ver que sólo puede ser cayendo. Pero cayendo a una paz de la noche, cada vez más noche y, por tanto, más oscuro. Más visión quizás por tanto. Ver lo invisible, en la debilidad que siempre le gana a la fuerza. Por momentos veo lo opuesto de lo que veo cuando miro sobre la luz. Ahora no hay sombras, sino intensidades, veo cercanía, amontonamientos, amenazas de yuxtaposición. Y el tiempo ha vuelto a detenerse, pero no es plenitud, es desierto.

Hoy el texto no va a ninguna parte. Dan ganas de borrarlo, da pena por el tiempo... Agregar más? Tacharlo?

No lo decide. Prefiere sólo cerrarlo, que las páginas se peguen por la humedad si no quieren ser frecuentadas.




*G. Bataille, La conjuración sagrada.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Lecturas talmúdicas*

Y si, temiendo herir, no se penetra

por miedo de asustar, no se persigue no se golpea

para no despertar a los durmientes no se grita

no se abre


¿cómo saber cuándo?

¿cómo saber si lo que desde hace más de dos años es tomado como una locura todavía se inscribe en un terreno de eficacia?

entrar en la locura, establecer distinciones en su interior, como quien, habiendo perdido la visión busca obsesivamente sus anteojos.

¿quién está asustado?

no seamos hipócritas, aunque a veces el dolor invisibiliza su autorreproducción (o de cómo nos gusta revolcarnos en la ...) no todas las oscuridades manejan los mismos matices.

Déjalo dormir...

no es fácil conciliar el sueño porque es difícil volver a soñar.


“... es demasiado grande para nosotros dos...” el mar,

la culpa


ingratos. Somos ingratos. Yo, para empezar (y quizás sólo termine en mi sola ingratitud)

Soy frágil, quebradiza,

de un cristal que, lejos del diamante que puede cortar vidrios,

se usa para hacer una copa de Merlot con notas de sangre,

de esas enormes que abren los aromas

las bocas que la beben

pero que, en una mínima brisa

se vuelcan para terminar en miles de astillas filosas

todas mezcladas y escondidas

perdiendo en sus cortes la transparencia de una unidad contingente.


si, por temor al mar, no se marea

no se caminan los acantilados donde florecen las madreperlas,

en el fulget de las filosas rocas...


*Variaciones en torno a "Tortuga" de N. Perlongher.




sábado, 29 de agosto de 2009

Baldazo

Nunca como por estos días tuve la sensación de comprender finalmente una de las frases más trilladas de nuestro castellano. Un baldazo de agua fría...

Si hubiera sido un film, me habría ido insatisfecha, alegando lo abrupto del final, los lazos sueltos de la trama y la poca previsión del tiempo de una película que prometía ser larga.

Claro, cuando uno se encuentra con ese final termina preguntándose si realmente habría valido la pena que el director hiciese una peli más larga, quizás con más presupuesto o simplemente con algo de paciencia.

Pero más allá de las apreciaciones o apuestas sobre la cualidad de esa película, lo cierto es que uno se había comprometido con más tiempo de historia, de fantasía. Y de pronto las luces se encienden y hay que abandonar una sala llena de pochoclos y gente que siempre parece ser mucho menos atractiva que la del film.

Salir a la calle, pensar en comer, elegir colectivo o taxi, volver a casa, abrir la compu para encontrar sólo aquellos mails que no significan y darse cuenta de que finalmente, y casi sin advertencias, la película ya terminó.

¿Habrá una segunda parte? ¿Una remake? No importa porque la eternidad en apoyo de lo instantáneo* se perdió y la magia de una (re)aparición no puede estar nunca garantizada. Ni vuelta ni proyección. Tampoco una clausura, pero los brazos abiertos... realmente una exigencia desmesurada es la que cierta esperanza demanda en los casos que la invisibilidad de una cerradura no nos permite siquiera ver lo cerrado.

*Godard, Bergmanorama.

martes, 25 de agosto de 2009

Gracias P

I have done it again.

One year in every ten

I manage it.

A sort of walking miracle, my skin

Bright as a Nazi lampshade,

My right foot

A paperweight,

My face a featureless, fine

Jew linen.

Peel off the napkin

0 my enemy.

Do I terrify?

The nose, the eye pits, the full set of teeth?

The sour breath

Will vanish in a day.

Soon, soon the flesh

The grave cave ate will be

At home on me

And I a smiling woman.

I am only thirty.

And like the cat I have nine times to die.

This is Number Three.

What a trash

To annihilate each decade.

What a million filaments.

The peanut-crunching crowd

Shoves in to see

Them unwrap me hand and foot

The big strip tease.

Gentlemen, ladies

These are my hands

My knees.

I may be skin and bone,

Nevertheless, I am the same, identical woman.

The first time it happened I was ten.

It was an accident.

The second time I meant

To last it out and not come back at all.

I rocked shut

As a seashell.

They had to call and call

And pick the worms off me like sticky pearls.

Dying

Is an art, like everything else,

I do it exceptionally well.

I do it so it feels like hell.

I do it so it feels real.

I guess you could say I've a call.

It's easy enough to do it in a cell.

It's easy enough to do it and stay put.

It's the theatrical

Comeback in broad day

To the same place, the same face, the same brute

Amused shout:

'A miracle!'

That knocks me out.

There is a charge

For the eyeing of my scars, there is a charge

For the hearing of my heart

It really goes.

And there is a charge, a very large charge

For a word or a touch

Or a bit of blood

Or a piece of my hair or my clothes.

So, so, Herr Doktor.

So, Herr Enemy.

I am your opus,

I am your valuable,

The pure gold baby

That melts to a shriek.

I turn and burn.

Do not think I underestimate your great concern.

Ash, ash

You poke and stir.

Flesh, bone, there is nothing there

A cake of soap,

A wedding ring,

A gold filling.

Herr God, Herr Lucifer

Beware

Beware.

Out of the ash

I rise with my red hair

And I eat men like air.

(S.Plath)



martes, 11 de agosto de 2009

Mir(í)adas

Miraba por la ventana,

perdiéndome,

desprendiéndome,

desparramándome por los ojos.

Queriendo asegurar perder.

Porque la mirada también expulsa. Nos expulsa de la acción (contemplatio), nos previene de la inevitabilidad de un otro, nos abandona a cualquier otra cosa que se presente en el absurdamente estrecho marco de nuestra vista.

Mirada atenta. Mirada perdida, vuelta hacia adentro o hacia un no-lugar. Siempre es algo otro lo que nos cautiva, porque la mirada nos advierte nuestra sujeción, incluso, en aquellas ocasiones en que cerramos nuestros ojos (las más de las veces, si contamos la infinidad de parpadeos que realizamos durante una hora).

Paradoja de recorrer lo que se quiere capturar en el movimiento más básico de la desapropiación.

Las pestañas saludan y ocultan esas pequeñas esferas húmedas que salvaguardan no sólo un sentido, sino ante todo una expresión, incluso en la expresión tímida que puede atisbarse detrás de unos lentes (sin recurrir a la metáfora de la muralla en este último caso)... expresión adornada también.

Comprender, capturar, memorizar fotografiando,

aprobar, desaprobar, considerar, ignorar,

y tantas otras cosas que se nos escapan,

que no se resuelven por nuestro gesto visual, él mismo, siempre impropio.

jueves, 6 de agosto de 2009

Quicksand


I'm closer to the Golden Dawn
Immersed in Crowley's uniform
Of imagery
I'm living in a silent film
Portraying
Himmler's sacred realm
Of dream reality
I'm frightened by the total goal
Drawing to the ragged hole
And I ain't got the power anymore
No I ain't got the power anymore

I'm the twisted name
on Garbo's eyes
Living proof of
Churchill's lies
I'm destiny
I'm torn between the light and dark
Where others see their targets
Divine symmetry
Should I kiss the viper's fang
Or herald loud
the death of Man

I'm sinking in the quicksand
of my thought
And I ain't got the power anymore

[CHORUS]
Don't believe in yourself

Don't deceive with belief
Knowledge comes
with death's release


I'm not a prophet
or a stone age man
Just a mortal
with the potential of a superman
I'm living on
I'm tethered to the logic
of Homo Sapien
Can't take my eyes
from the great salvation
Of bullshit faith
If I don't explain what you ought to know
You can tell me all about it
On, the next Bardo
I'm sinking in the quicksand

of my thought
And I ain't got the power anymore

D.B.

lunes, 1 de junio de 2009

...

Mejor estar en blanco. Dejar que la delicadeza de cada movimiento pueda circular sin desvíos en la porción de espacio asignada. Sin desvíos ni sombras. Sólo un cuerpo errático que en mi proyección traza la trayectoria perfecta, infinita, sin impactos, silenciosa.

Estar en blanco. Sin unidad en la experiencia. Sin experiencia. Sin teatro.

Blanco.