Cansada, resuena la pregunta acerca de si la vocación trae las fuerzas necesarias para perseguirla. ¿Cómo dar el salto a la adrenalina que me produce la laboriosidad, aquella que me hace sentir saludable, haciendo lo que debo hacer, como si sólo pudiese averiguarlo a posteriori?
Pasó el día, los libros empolvados, la casa devenida y el hastío perdiendo mi tiempo. Últimamente, las palabras salen lento, resistiendo al aire exterior, llorando en su primer respiro, sobrealmadas, las percibo desde lejos mientras hago otras cosas.