Una niña
una mujer
una espera que carcome la simiente
Mañanas prometidas de decepción
y noches de insignias demasiado localizadas
ya no hay suspiros ingenuos
sólo la ingratitud de la comprensión y el respeto.
Sólo un beso de esa piba
dámelo
no me importa nada
nadie nos ve y quizás
podemos nosotras pasarlo por alto también
o por lo más bajo
de nuestras dudosas actitudes
Heroína del sueño
lazarilla de multitudes confundidas
No hay comentarios:
Publicar un comentario