domingo, 11 de marzo de 2012

Una niña
una mujer
una espera que carcome la simiente

Mañanas prometidas de decepción
y noches de insignias demasiado localizadas

ya no hay suspiros ingenuos
sólo la ingratitud de la comprensión y el respeto.

Sólo un beso de esa piba
dámelo
no me importa nada

nadie nos ve y quizás
podemos nosotras pasarlo por alto también
o por lo más bajo
de nuestras dudosas actitudes

Heroína del sueño
lazarilla de multitudes confundidas

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