Alejandra
almendrar
de a ratos
Rapidez del rayo
como la del primer sonido de la carcajada.
Dragones
mis manos se te acercan
te calientan con el roce
y luego hacen combustión con tu piel.
Te grito
y me inmovilizo con el eco de mi voz
no me gusta siquiera haberme gritado
y sólo fue el retorno de aquello que no absorbiste con tu cuerpo.
Alejandra
draculear
todo el tiempo que sea necesario.
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