Palabras insensatas
que nunca se curan
si quiera con los perdones correspondientes.
Suspiros perdidos
cuando las miradas barrieron el espacio de la entrega y la ilusión
cortezas de dolor resquebrajas
prontas a la infección de lo obsesivo
se aferran a lo que ya se escapó de nuestras chances.
Viento, ojos, escupidas a un aire denso
tan denso como tu negativa
como mi recelo
como las manos que se tocan
y se despiden.
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