jueves, 20 de marzo de 2008

2. Cierre
Después de 3 meses, la carpeta “Monografía Rossi” cuenta con 6 archivos, cada uno de ellos es un capítulo de uno de los trabajos menos apasionados que escribí en los últimos tiempos. Me rindo, creo haber llegado a lo mínimo requerido. Termino de arreglar algunas cosas al son de Amália Rodrigues… Zanguei-me com meu amor, Tudo isto é fado… la música me recuerda que la vida puede ser más ligera, que a veces mis manos pueden deslizarse con mayor apremio en el teclado y que esa sensación puede, incluso, ser placentera.

Famosas son aquellas primeras páginas de Ser y Tiempo, donde Heidegger se sitúa como un pensador que descorre el velo de la historia de la filosofía para advertir a sus lectores contemporáneos acerca de un ocultamiento olvidado. La pregunta por el sentido del ser, que recorrerá en dos diferentes modulaciones toda su producción filosófica de aquí en adelante (la pregunta por el sentido y la historia de la verdad del ser), abre la investigación filosófica desde un planteo tan fundamental como los inicios del filosofar mismo…

(…)

La investigación de los conceptos fundamentales de cualquier área del conocimiento se apoya sobre un terreno aún más originario, que les brinda la fundamentación adecuada, incluso en su desconocimiento. Éste es el terreno que Heidegger le asigna a la “ontología fundamental”, tarea esencial de la filosofía y de la cual la pregunta por el ser se destaca como su objeto primario. Mientras que las ciencias positivas discurren sobre un terreno específico de lo ente, es decir, recortan de alguna manera el campo posible del ente en su totalidad, la reflexión ontológica se halla en el momento cero de dicha distinción y se ocupa, ante todo, de una de las notas del ente, aquella a la cual Aristóteles rehusó situar en el terreno de las categorías y a la cual Platón dio por comprendida: el ser…

and so on. Es mi primera monografía de doctorado. Voy a la heladera y continúo con el rito sensualista. Esta vez, queso y dulce. Día de sol, festividad cristiana y música en la habitación. El ocaso del desierto monográfico comienza a menguar…

1 comentario:

Pola dijo...

suena exquisito, perla! cheers x esas itálicas.

cuándo nos vemos con aut-aut bajo el brazo?

besos